jueves, 2 de octubre de 2008

Editor

Siempre quise llegar a ser editor. Mi plan de vida profesional de los primeros 10 años era consolidarme como periodista, ascender a editor y luego retirarme. Nunca lo pedí, eso sí. Siempre quise ganármelo. Ahora que lo logré, miro las cosas desde otra perspectiva, desde la óptica de no olvidar de dónde vine y procurar mezclar ambas visiones con responsabilidad y compañerismo. En términos prácticos, no gané mucho. Unos cuantos pesos de salario, salir más tarde, arriesgar mis clases de inglés, lidiar con diseñadores, corresponsales y fotógrafos. Antes no hacía nada de eso. Pero bueno, aquí estoy y esperaré un tiempo prudencial para luego retirarme de la profesión y rencauzarla hacia otros rumbos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Anti emo


Una de las nuevas modas creadas por los jóvenes que sucedieron a la Generación Y, son los "emos". Los medios, las agencias publicitarias y no sé quiénes más están detrás de una moda tan absurda como superficial. Los "emos", supuestamente, creen que el mundo es desagradable, vacío y absurdo, y se dedican a escuchar a grupos de pop punk "made in USA". No sé, eso me suena como que a Nietzsche le gustara Avril Lavigne y dijera que así "cantaba" Zaratrustra. Pero bueno, ok, yo me dejé crecer el pelo, anduve pantalones rotos, todo harapiento, leí a Sartre y "El guardián entre el centeno", y oí Nirvana y todo el depresivo y áspero grunge de los noventa. Pero nunca adelgacé al punto de matarme ni mucho menos, consideré que el mundo era miserable y debía cortarme los pulsos para sentirme vivo. Creo que la falta de referentes sociales, políticos e incluso, familiares, empujan con mayor rapidez a las generaciones presentes (y posiblemente será peor con las futuras) a una falta total de identidad e ideales, que fácilmente los convierte en marcas registradas o receptores de productos publicitarios, sin sentido ni remedio. Los jóvenes de hoy, son como borregos vestidos de negro sin capacidad de reacción, ni reflexión y eso es preocupante. Creo que en mi generación harapienta, al menos queríamos hacer algo positivo y muchos se volvieron ambientalistas, activistas pro derechos humanos, feministas, homosexuales o lesbianas, pero sus vidas cobraron sentido y aspiraron a vivir por un fin, o al menos, buscarlo en el horizonte. Pero estos nuevos "emos" no tienen ni la mínima intención de cambiar el color de la ropa. ¿Hacia dónde vamos? No sé, pero no me gustaría que mis hijos se volvieran cajas de resonancia de alguna moda pasajera, ni mucho menos, que dejaran perdidos sus mejores años en pseudo filosofías como esta.

martes, 10 de junio de 2008

Ironías legales

De los tantos conceptos que la humanidad ha creado, la fe pública es uno de los que más me divierte porque gracias a ella se pueden volver legítimas -y legales- cosas que suelen ser cínicas, sencillas y hasta descaradas, pero todas de interés para quien las solicita. Hasta donde he conocido el significado del concepto -en la práctica, por supuesto porque no soy abogado ni pretendo conocer de las leyes- la fe pública es la garantía que brinda un notario, en representación del Estado, de que lo que se está haciendo, se hará o se hizo, es auténtico, legal y de relevancia para quien lo solicita. Para mí, lo irónico es que cualquiera puede hacer lo que se le pida con tal que le paguen y por supuesto, un notario no lo hace gratis. Mis hermanos, yo y mi mamá estamos con unas vueltas legales para repartir desde ya los bienes que mi madre pretende heredarnos para evitar pleitos -porque la codicia es genética. Pero me dí cuenta que hasta se puede dar "fe pública" de la fotocopia de un documento... Sí, los documentos que acreditan mi tajada pueden fotocopiarse y resguardarse -por si acaso se pierde el original- y la misma abogada "dio fe" que vió el original, que lo tuvo en sus manos, que estuvo presente cuando hice las copias y sobre todo, que yo, el titular del documento, hizo las copias con tales y cuales intereses, en presencia de ella, a tal día, a tal hora, en tal lugar. Claro, le estoy pagando para que lo haga, pero seguramente hasta puede dar fe que me reí de la idiotez que a veces suele representar la tal fe pública.

lunes, 9 de junio de 2008

Silencio ensordecedor

De los tantos diálogos que me fascinan de "Pulp Fiction", está la escenan en el restaurante temático donde Mía le dice a Vincent que existen silencios molestos. Aunque fue Paul Simon y Art Garfunkel quienes hablaron de ello primero hace 50 años. Ayer padecí de uno. Fue un momento en que el diálogo cesó pero no con un punto final o una frase tipo epitafio. Solamente hubo una pausa y luego el largo silencio -en realidad no hubo silencio, la televisión estaba encendida- en ese momento donde tenía tantas cosas en la cabeza, sin orden ni lógica, pensé en ese diálogo. ¡Cuántas cosas se pueden decir con cerrar la boca! En efecto, luego dije las que tuve desordenamente en mente en ese momento, pero puedo asegurar que el silencio predecesor pronosticó lo venía. En buena manera, suele hacerlo también. ¡Cuán ensordecedores son los silencios a veces!

sábado, 31 de mayo de 2008

Falso profeta

Este fue el predicador callejero más cínico que he visto. No se subió al bus predicando en nombre de alguna organización benéfica que salve a los adictos, o a los enfermos convalecientes y abandonados en algún hospital, o a los privados de libertad. Tampoco recurrió al pateado pasaje de "Dios bendice al hombre dadivoso", que sí existe y está en el libro segundo de Corintios. No. No usó este estratagema ni ningún otro pero soltó su verborrea religiosa y empuñó la Biblia como el resto, predicó como si que alguien se lo hubiese pedido. Gritaba, escupía, sudaba e incitaba a rezar, a purgar los pecados, a condenar a los homosexuales, a los pecadores, a los que adoran ídolos y falsos profestas, a los que utilizan la palabra de Dios en vano -él era uno y ni cuenta se daba-, a los que violan, matan y lastiman al prójimo -lastimó mis oídos durante media hora. Pero le puse atención finalmente cuando interrumpió su discurso, bajó la voz y dijo más calmado que él predicaba por su cuenta, porque Dios se lo había encomendado y las Sagradas Escrituras decían en el Libro de Corintios que Jesús dijo que quien predicaba, que viviera de predicar. Acto seguido, pidió dinero a los pasajeros. No apunté el capítulo ni el versículo que citó de Corintios pero no más llegué a la oficina, corrí hacia mi computadora y busqué el texto. Honestamente, no concebía que la Biblia admitiera tan directamente que predicar era un negocio y ser bendecido tiene un precio -lo hacen los "representantes" de Dios en la Tierra de manera más discreta. Leí Corintios, los dos libros -no sabía que habían dos, jajaja- y no encontré la justificación del predicador gritón. Pero sí encontré estos versículos que le diré la próxima vez que lo vea: "Porque la fe no consiste en palabras si no en virtud" (Capítulo 4, versículo 20) y este que dice que "aun la locura de Dios es más sabia que los hombres, aun el miedo de Dios es más valiente que los hombres" (no apunté el capítulo ni el versículo, se los debo) En fin, no soy católico, al contrario, soy crítico de muchos de sus dogmas, pero sobre todo, de aquellos que utilizan las religiones para manipular, oprimir, mentir o simplemente, vivir de ello y de la bolsa de los ingenuos.

lunes, 19 de mayo de 2008

El mejor regalo

Comencemos por la conclusión. La intención de este escrito es decir, simplemente, que el mejor regalo es aquel que es superado sólo por el esfuerzo que se requirió para conseguirlo y que hizo, a la vez, que la voluntad de entregar el regalo a toda costa fuera tan intensa como el esfuerzo mismo. Digo esto porque recibí de la persona más especial, el más especial de los regalos: un libro. Sí, sencillamente un libro. A pesar que las personas que me conocen saben que me gusta leer, sólo unos pocos han preguntado qué me gusta leer más o qué obra particular me ha cautivado y sólo una persona pudo regalarme esa novela favorita. Y la historia también es sencilla pero llena de lecciones. Un día, alguien decide regalarte algo, pero cuesta encontrarlo. Por irónico que parezca, se trata de un libro. Así es en Nicaragua; la precaria economía ligada con la falta de hábito por la lectura, ha provocado que muchos títulos ni siquiera lleguen hasta la frontera si no que pasan por alto al país hacia otros. Pero la persona no se rinde; quizá, a ratos, lo deja a un lado pero no lo olvida. Un día, alguien le dice dónde está. Para entonces, habrán pasado no sé cuántas llamadas, no sé cuántas consultas, no sé cuántas búsquedas en internet, no sé cuántos correos enviados a amigos que viven fuera de Nicaragua para preguntar dónde puta hallar el libro. Pero se pudo, y sucedió el día que menos se pensaba. Por eso, el regalo es superado por el esfuerzo y la voluntad y así recibí, prácticamente, un regalo y dos lecciones de vida. ¿El título de la obra? No importa ya, aunque bueno, se llama "La insoportable levedad del ser". Ya ni siquiera suena tan bonito o llamativo el nombre de la obra, vale un pito de qué se trate porque el esfuerzo mismo que conllevó conseguirla es suficiente. Enormemente agradecido, eternamente en deuda.

viernes, 9 de mayo de 2008

Héroe de verdad


De los súperheroes de los comics, Batman es mi favorito. Me parece el tipo con más personalidad de todos, me parece el más humano y quien sí realmente merece esta distinción. La siguiente reflexión surgía mientras miraba en el cine a Iron Man, en una versión ligeramente mejorada en cuanto a sus orígenes. Batman me parece particular porque ni siquiera tiene súper poderes. No es como el llorón de Superman, un extraterrestre que le daña un material inexistente. Batman solamente tiene una cantidad sorprendente de aparatos y herramientas para hacer sus malabares. Lo que me gusta de él, además, es que nunca quiso ser súperheroe, solamente quiso vengarse de su familia e irse a su casa para aburrirse solo. Pero bueno, cambió de parecer a última hora. Otro punto a favor es que detrás de la máscara se encuentra un millonario aburrido que demostró que puede invertir su dinero salvando a Ciudad Gótica. Buen ejemplo a seguir, ojalá los Pellas hicieran lo mismo. Bueno, ya sabés que seré el primero en la fila cuando estrenen The Dark Knight. Lo siento jajaja...